La lactancia materna es la primera forma de alimentación para el recién nacido y el contacto con la madre es su primera experiencia comunicativa relevante. Su relación con la fonoaudiología surge desde ese momento y se extiende durante todo el ciclo vital.
Así lo señaló Romina Matus, fonoaudióloga titulada de la Universidad Autónoma de Chile en Santiago. Es además Diplomada en Trastornos del Habla a lo Largo del Ciclo Vital por la Universidad de Chile, con postítulos en deglución pediátrica y en atención temprana, experiencia y formación en motricidad orofacial neonatal, pediátrica y rechazo alimentario.
Durante una charla organizada por esa carrera señaló que «lo primero que hacemos es respirar y alimentarnos. Ambos procesos se complementan para lograr una alimentación eficiente, segura y mantenida en el tiempo».
«Somos los profesionales indicados para la rehabilitación de esas funciones hasta que el bebé se pueda alimentar por boca y también en el periodo preverbal”, subrayó.
El primer acercamiento activo del fonoaudiólogo al neonato es a través de la evaluación de la triada funcional (succión, respiración, deglución).
Para Matus, es fundamental nunca dejar de lado a la madre. “Una intervención en lactancia centrada solo en el bebé, supone un riesgo de cese de lactancia”.
Otras contribuciones de la fonoaudiología a la lactancia son la investigación, el diseño de nuevas propuestas o enfoques terapéuticos y la capacitación a otros profesionales.