Un estudio realizado por la Universidad Autónoma revela que los tatuajes pueden desempeñar un papel terapéutico en el proceso de duelo, más allá de su función estética o identitaria. La investigación destaca que tatuarse no solo permite honrar a un ser querido fallecido a través de un ritual simbólico, sino que también ofrece una estrategia para afrontar y elaborar la pérdida.

Los hallazgos del estudio «Tatuajes y duelo: narrativas de adultos de la ciudad de Talca, Chile» indican que el efecto terapéutico del tatuaje está vinculado al tipo de relación con la persona fallecida y a los significados simbólicos que los participantes otorgan a sus tatuajes.

“Marcar de forma permanente la piel no tendría una función terapéutica si quien se tatúa no le asigna un significado simbólico a tal acto. En ese sentido, considero que ese es el aspecto clave para que el tatuaje ejerza un rol en el afrontamiento del duelo. En general, estos significados se relacionan con la elección del diseño y la parte del cuerpo seleccionada para tatuarse”, explica el Dr. Alejandro Cifuentes, académico de la Escuela de Psicología de la Universidad Autónoma y coautor del estudio.

El trabajo, publicado en enero de este año en la revista Humanidades de la Universidad de Costa Rica, fue producto de una tesis de pregrado en Psicología realizada en coautoría con la estudiante Bárbara Cifuentes Gajardo. “Esto demuestra la calidad y rigurosidad que se puede alcanzar en el pregrado, así como el interés y la inquietud intelectual de nuestros y nuestras estudiantes. Logramos presentar un trabajo de nivel internacional, por lo que es fundamental destacar la participación de la estudiante en este proceso”, señaló el Dr. Cifuentes.

Por su parte, Bárbara Cifuentes destacó la relevancia del estudio: “Uno de los hallazgos más importantes fue aportar una perspectiva psicológica de base empírica a un tema como los tatuajes, que suele recibir poca atención académica. Pudimos asociar los diseños de los tatuajes a significados simbólicos en contextos de duelo y considerar tanto la pérdida de seres humanos como de animales con igual impacto emocional. Me parece relevante cómo el duelo puede ser una motivación común y significativa para tatuarse”, señaló.

Si bien el tatuaje no es un factor determinante en el proceso de duelo, los resultados indican que cumple un rol significativo. “El tatuaje es una de muchas formas de afrontar la pérdida. Para las participantes del estudio, fue útil en la medida en que pudieron inmortalizar a su ser querido en su cuerpo a través de un símbolo. En este sentido, el tatuaje funciona como una estrategia de afrontamiento y también como una forma de liberación emocional”, agregó el Dr. Cifuentes.

El tatuaje en el contexto sociocultural

“El tatuaje ha tenido un largo recorrido histórico y cultural. En el antiguo Egipto, se utilizaba como forma de ornamentación corporal; los romanos lo empleaban para marcar criminales y esclavos; durante la Segunda Guerra Mundial, fue usado para identificar y humillar a prisioneros judíos en los campos de concentración; mientras que en América Central, se usaba para honrar a quienes fallecían en guerra. Esto demuestra la estrecha relación del tatuaje con distintos contextos socioculturales e históricos”, explica el Dr. Cifuentes.

Bárbara Cifuentes, además de estudiante de Psicología, es tatuadora en su tiempo libre, lo que le permitió aportar una mirada complementaria al estudio. “El tema del duelo es bastante común en los diseños de tatuajes, por lo que resultó interesante abordarlo desde una perspectiva psicológica. Los tatuajes son cada vez más comunes, pero hay poca atención académica en el área de las humanidades, ya que la mayoría de los estudios se centran en la medicina y las artes”, comentó.

El Dr. Cifuentes destacó que este estudio es un ejemplo de cómo en las investigaciones de pregrado pueden converger los intereses del profesor guía y del estudiante. “En este caso, yo trabajo como investigador responsable de un Fondecyt de Iniciación sobre el fenómeno del sufrimiento humano, y la estudiante es tatuadora de oficio. Esto nos llevó a abordar el duelo como fuente de sufrimiento y los tatuajes como una posible forma de afrontarlo”.

Finalmente, los investigadores enfatizaron que el estudio no busca promover el tatuaje como una estrategia universal para afrontar el duelo. “Es importante aclarar que no se sugiere el tatuaje como una solución para el sufrimiento humano, sino más bien destacar cómo, para un grupo de personas, ha resultado útil y terapéutico, así como las razones que explican su impacto”, concluyeron.

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