La comunicación no es solo el habla, la oralidad. Es también gestos, escritura, lectura, arte y sistemas aumentativos o alternativos. Es un concepto muy relevante a la hora de definir las estrategias de intervención en personas con trastornos del espectro autista.
Así lo explicó la directora del Magíster en Evaluación e Intervención ABA en Trastorno del Espectro Autista de la Universidad Autónoma de Chile, Macarena Krefft, durante una charla a estudiantes y profesionales organizada por la carrera de Fonoaudiología de esa casa de estudios en Santiago.
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La principal dificultad de una persona con autismo, precisó, es iniciar una conversación o una actividad cotidiana, situación que la hace más dependiente de alguno de sus padres, del cuidador, docente o terapeuta.
El modelo TEACCH se basa en el uso de apoyos visuales, en especial pictogramas, y define la comunicación como cualquier intercambio de información entre dos o más personas no necesariamente a través del habla.
Explicó que los símbolos e imágenes entregan información, simplifican la comunicación y son universales, inmediatos y claros. A diferencia de otras terapias centradas en la oralidad, la estrategia visual prepara el entorno para que el usuario aprenda y se motive a comunicarse y al comienzo solo una pequeña parte es el lenguaje hablado.
El instrumento especifico a utilizar, añadió Krefft, dependerá del nivel de abstracción del usuario: hasta aproximadamente los 3 años se recomienda una foto real; hasta los 6 años un pictograma; desde los 7 años combinar con texto para terminar solo con lectura.
Y entre los beneficios de este enfoque están apoyar la autonomía, comprensión, anticipación, comunicación, regulación conductual y comprensión de situaciones sociales.