CEGES

Etnia, Cultura e Identidad en la Región del Maule

Octubre 21, 2018

Dr. Jaime A. González G.

Investigador CEGES

Universidad Autónoma de Chile

 

Medio: Diario el Centro, 19  octubre 2018

La historia de la región del Maule se ha caracterizado por su diversidad étnica y cultural. Ya en el período prehispano, se presentó como un espacio social plural producto del diálogo cultural entre la población indígena local y colectivos humanos provenientes del Tahuantinsuyo o Imperio de los Incas. Durante el período colonial, la región ganó en pluralismo cultural con la presencia de población europea y africana, más los distintos grupos que resultaron del intercambio genético, definidos por la historiografía como mestizos, sambos y mulatos. La situación se mantuvo constante durante la consolidación de la república, en el contexto de la permanente migración europea al país. En el presente nos encontramos con una situación semejante en la región. Según los datos estadísticos que nos ofrece el último censo de 2017 (https://www.censo2017.cl/) sobre la realidad étnica y cultural del área, esta presenta una importante diversidad a nivel regional. En este sentido, en Talca un 4,5% de la población se reconoce como miembro de una colectividad étnica, porcentaje que se repite en Cauquenes, Curicó y Linares. Entre las principales identificaciones a las que adscriben los individuos, destacan las etnias Mapuche, Pehuenche, Picunche y Huilliche respectivamente. También se observan identificaciones con “pueblos de América Latina” y “otros pueblos del mundo”. Estos datos nos informan de una cultura regional de gran complejidad, contemplando la pluralidad de identificaciones de las personas a etnias diferentes. En este sentido, pareciera ser que el Maule esté ganando en pluralismo cultural y étnico. Si fuera el caso, este hecho podría generar efectos positivos en la riqueza cultural regional, sea en el terreno culinario, lingüístico e intelectual. Debido a la diversidad de orígenes étnicos, culturales y educacionales, el Maule podría aprovechar y potenciar estos atributos para reformular su estructura económica terciaria y generar nuevas alternativas de desarrollo económico regional. La historia nos enseña que las culturas ricas han sido siempre las que presentan una amplia diversidad, producto del intercambio cotidiano de ideas y experiencias útiles para la innovación tecnológica y productiva.

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